079.- El bueno, el feo y el malo (IV) (1966 – 1973 – 2026)
Tal y como comenté en la anterior reseña, del 23 al 26 de julio ha tenido lugar en varias localidades de Burgos un Simposio conmemorando el 60 Aniversario del rodaje de la película El bueno, el feo y el malo (Il buono, il brutto, il cattivo, Sergio Leone, Italia/España/Alemania del Oeste/EE. UU., 1966). Trataré de resumir parte de lo mucho visto, oído y vivido.
Aunque el evento comenzaba el jueves 23, llegué el viernes 24, a la Acogida de asistentes inscritos y entrega de documentación a las 17.30 en Salas de los Infantes (Burgos). Aparte de todo lo relacionado con la película, uno de los alicientes más esperados era el rencuentro con los amigos de hace diez años, en el 50 Aniversario. Estábamos en contacto por un grupo de whatsapp creado entonces, pero físicamente no nos habíamos vuelto a ver. De los ocho, sólo tres nos habíamos apuntado (los demás no pudieron por diversas razones, pero anduvieron pendientes todo el simposio), y en el hall del Teatro-Auditorio Gran Casino, nos encontramos: ÓSCAR SALAZAR, JOAQUÍN EXPÓSITO y un servidor. Como si nos hubiéramos visto el día anterior (hemos cambiado poco, afortunadamente).
Mientras iban llegando los inscritos, anduvimos echando un ojo a la exposición El universo de El Bueno, el Feo y el Malo, repartida entra la planta baja y la primera planta del auditorio (el cartel del inicio de esta reseña es el de la exposición): fotografías, documentos, material de atrezzo y testimonios del rodaje. Describo lo que más me llamó la atención. En una vitrina, elementos encontrados durante la recuperación del campo de prisioneros de Betterville, de 1966 por tanto: una bandeja de chapa, la típica tapadera de una olla de acero esmaltado color marrón (aún existen y se venden), una cuerda, el cierre de una botella de gaseosa, tapones de botellas de agua de Solares, monedas y céntimos de peseta, tapones de latón americanos con el águila de cabeza calva, un precinto de plomo de embutido, un fusible, pocos objetos, pero curiosos. Tanto en ambas plantas como en la escalera de subida, fotografías personales de personas del pueblo con algún actor, y de la película. Varios murales grandes: uno con carteleras de la película en diferentes países y de eventos relacionados con la película; otro describiendo la construcción de los decorados a partir de fotografías históricas; y finalmente otro describiendo el rodaje en Burgos. La réplica de CLINT EASTWOOD del Museo de Cera de Madrid a escala natural caracterizado para la película (aunque con el poncho marrón, lo cual tras la restauración del negativo de la película sabemos que es incorrecto porque era verde oscuro; un poco deprimente fotografiarse al lado: uno queda más bien del calibre de Tuco a su lado). Una maqueta a escala del campo de prisioneros de Betterville completo (en la imagen). Réplicas exactas de pistolas, revólveres y rifles que aparecen en la película (la empresa era Kolser Replica Weapons, por si alguien quiere hacerse con una).
Sin tiempo de relax, se llegan las 22.30, momento de dos proyecciones: el cortometraje Print the legend (Víctor Matellano, España, 2023; 7 minutos) y el documental Sergio Leone: cinema, cinema (Carles Prats y Manel Mayol, España, 2001; 105 minutos).
En cuanto al documental, se articula en torno a los recuerdos y testimonios de CARLA LEONE (viuda del realizador), SERGIO DONATI (su guionista habitual), TONINO DELLI COLLI (su director de fotografía de confianza), ENNIO MORRICONE (compositor de sus películas y compañero de colegio del director), y otras personalidades relacionadas con el cine italiano. Hijo de un destacado realizador de cine mudo italiano, LEONE llegó a ser el más reputado ayudante de dirección de su país. El documental va desgranando algunos aspectos de su cine y su personalidad, repasando todas sus películas bajo una perspectiva mediterránea, no americana. Seguramente por el viaje, y la tralla que ya llevábamos, no disfruté completamente de este interesante documental, pues Morfeo me acosaba, sobre todo sobrepasada la medianoche, que fue cuando nos despedimos hasta la jornada siguiente. En la imagen, la interpretación magistral de ALESSANDRO ALESSANDRONI de la melodía de Por un puñado de dólares con una guitarra española, en una de las escenas del documental.
Segundo día, sábado 25
A las 9 de la mañana había que estar a punto para tomar un autocar que nos trasladara al set de Carazo, al Campo de concentración de Betterville, uno de mayores atractivos del Simposio (bajo mi punto de vista personal). Y nueva sorpresa, el autocar nos deja en el pueblo, y hay que caminar campo a través y en subida al lugar. Pensando en la película y en la cantidad de personas que componen ese segmento (varias escenas), al que habría que añadir el equipo técnico, ¿no hubiera sido más sencillo rodarlo en un lugar más accesible (teniendo en cuenta que el paisaje no es tan importante en este caso)? Detalles así definen la minuciosidad del director. Por el camino, coincidimos con otros grupos que iban a visitar el lugar, incluyendo actores/monologuistas caracterizados que, bajo la sombra de uno de los escasos árboles, todo hay que decirlo, relatan curiosidades de los personajes de la película, de sus personalidades, de la propia película y su filmación, …, en inglés. Y concentraban bastantes personas, atentas a su relato. Seguimos, y afortunadamente, una nube nos regala sombra e incluso algunas gotas de lluvia.
Llegados a la empalizada, la Asociación Teatral 2º Acto, de Aranda de Duero, junto a componentes de la Asociación Sad Hill y algunos figurantes de la película original, hacen una teatralización de la paliza a Tuco a la vez que los prisioneros tocan sus instrumentos musicales, instados a hacerlo cada vez con más volumen para que no se escuchen ni los golpes ni los quejidos de Tuco. En la imagen, MR. ROBLES interpretando a Sentencia (MIGUEL ROBLES es un actor aficionado de Aranda de Duero, que ha tenido la fortuna de ser figurante en un episodio de The Walking Dead; palabras mayores). Después, un rato para hacer fotos con los intérpretes, del lugar o de lo que se tercie.
A toda prisa volvemos a Salas de los Infantes a un coloquio-mesa redonda con algunos figurantes vivos de la película y otras personalidades. Los técnicos terminaban de organizar micrófonos, cuando nos avisaron de que entráramos antes de tiempo. CHRISTOPHER FRAYLING, el biógrafo oficial de SERGIO LEONE estaba conectado desde Reino Unido. Aparte de saludar y comentar alguno de los proyectos en los que anda metido, le pudimos hacer un par de preguntas, que amablemente respondió, y quedó en ir a Salas el próximo otoño. En la imagen, foto de esa conexión, y las sillas de los invitados a la mesa redonda dispuestas para el coloquio.
Con esta reflexión nos fuimos a comer, y a descansar para resistir la intensa tarde de conciertos que nos aguardaba en el campo de fútbol de Contreras. Bajando de la habitación, me encontré con JAVIER VIELBA, al que conocí en una sesión del Cineclub Casablanca, del grupo ARIZONA BABY. Ellos junto a CARDELINA y ARNAU &THE HONKY TONK LOSERS serían los grupos de los conciertos de esta edición. El caso es que como la cosa tardaba en empezar, PACO (un amigo de Almería) y yo nos decidimos a coger la ruta que lleva desde Contreras a Sad Hill (3 kilómetros de nada), y allá nos presentamos, no sin toparnos llegando al final con una nutrida vacada que personalmente no me gustaba nada. Estaba claro que era su casa y nadie les iba a fastidiar la merienda y el retiro al descanso. El caso es que, anocheciendo, una voluminosa vaca se cruzó en el camino y no se movía ni para atrás (y yo por supuesto tampoco, a pesar de que mi compañero insistía en que no pasaba nada). Afortunadamente una familia de Alcalá de Henares que bajaba de Sad Hill en coche, se ofreció a llevarnos, y por supuesto, no me lo pensé dos veces. Aún así, costó que la vaquita se moviera.
De vuelta en el campo de fútbol, sonaban ARNAU & THE HONKY TONK LOSERS (el vocalista catalán, ellos vizcaínos; buena mezcla) y la verdad es que sonaban muy bien. Música country bastante apropiada para la situación (en la imagen). Según avanzaba la noche, la temperatura iba bajando (yo me fui en manga y pantalones cortos; había gente con parkas y abrigos de plumas). Y después ARIZONA BABY que nunca defrauda. Menos mal que al día siguiente no había que madrugar.
Último día, domingo 26
Su director fue posteriormente, con la apertura del régimen de Franco a la industria del cine, director adjunto (una condición de rodaje en España para las producciones extranjeras era que hubiera un adjunto español) de Alejandro Magno (Alexander the Great, Robert Rossen, EE. UU., 1956) y Orgullo y Pasión (The Pride and the Passion, Stanley Kramer, EE. UU., 1957). GARCÍA MAROTO los recomienda los lugares que él conoce (La Pedriza, Hoyo de Manzanares, Ávila, Segovia, etc.). A renglón seguido SAMUEL BRONSTON comienza su particular singladura por tierras españolas de grandes superproducciones. MATELLANO repasa algunas de ellas contándonos anécdotas de algunas. Rodar en España e Italia, con las facilidades de sus gobiernos resulta mucho más económico que en los EE. UU., y además hay excelentes profesionales técnicos que trabajan también por salarios mucho más económicos. Respecto al western, los hermanos ROMERO MARCHENT o RICARDO BLASCO un poco antes que LEONE, inician el camino de las coproducciones que tanto juego darán hasta finales de los años setenta del siglo pasado.
Sería por la caminata a Sad Hill o el frio pasado, habiendo dormido mejor, me animo a intervenir. Le pregunto por su opinión sobre los rodajes de ORSON WELLES en nuestro país, y si no cree que asociaciones de críticos y analistas cinematográficos, cineclubs, festivales de cine, cátedras universitarias, con sus trabajos y estudios, además de invitar a estrellas internacionales a nuestro país (premios y galardones mediante) no contribuyeron también en parte a ese boom de los rodajes en nuestro país. Su opinión fue clara: todo ello, si contribuyó algo, fue minúsculo. Lo realmente determinante, comentó, fue el empeño, capricho y ofrecimientos económicos de los productores a las estrellas: si BRONSTON quería a CHARLTON HESTON en una película, lo lograba sin más, chequera mediante. De acuerdo en parte, sigo pensando que tras ese primer acercamiento, muchas de estas estrellas volvieron a España por algo más que el dinero (el propio HESTON pasó de La caída del imperio romano (The Fall of the Roman Empire, Anthony Mann, EE. UU., 1964) por su mal guion, y volvió dirigiendo sus propios proyectos, como Marco Antonio y Cleopatra (Anthony and Cleopatra, Charlton Heston, EE. UU., 1972). WELLES, en eso coincidimos, es un caso aparte y singular.
En todo caso, una conferencia bien documentada y bien contada, que terminó con una primicia: la presentación del cartel de un nuevo documental Clint Spain Connection (en la imagen), junto al tráiler, en estreno exclusivo, nos dijeron, aunque ya lo tenéis en el enlace.
El plato fuerte de todo el simposio era la conferencia del neozelandés PETER J. HANLEY, autor de uno de los libros más documentado y trabajado de los que se han escrito sobre la película (ver reseña 038). Una magnífica y apabullante conferencia, que volvió a poner de manifiesto tanto la minuciosidad del director romano como la del propio ponente, escarbando hasta el mínimo detalle de los fotogramas de la película y las fotos del rodaje. Sin embargo, esas Nuevas perspectivas: fuentes de archivo de la Guerra Civil, diseño de producción y “Socorro”, la escena perdida, no fueron tales, porque la conferencia (insisto, espectacular) fue la misma del 50 Aniversario (esta vez impecablemente traducida, eso sí). La única novedad fue la descripción de la escena perdida Socorro, que tuvo que despachar en diez minutos porque HANLEY estuvo más de hora y media aportando datos y explicaciones. Por supuesto, no hubo posibilidad de que el público pudiera preguntarle.
Sobre la escena que no aparece en la película y de la que sólo han sobrevivido fotografías fijas de rodaje y de producción, tiene lugar en el pueblo mexicano de Socorro, controlado por los confederados. Desde un tablado, similar a un cadalso, en medio del pueblo un individuo lanza una perorata patriótica exhortando a la gente a alistarse. Rubio (Clint Eastwood) se encuentra en la cama con una mujer mexicana (SILVANA BACCI) en un hotel del pueblo. Tuco (Eli Wallach) llega al pueblo buscando a su colega, preguntando a la gente, y a un tabernero en una cantina, si lo han visto. Rubio lo oye y se escapa. Tuco finalmente sólo encuentra la colilla de un cigarro aún humeante que ha dejado Rubio. Os muestro un par de imágenes de esas escenas.
Un detalle de la organización fue la posterior invitación a los inscritos al simposio de un Vermú Western consistente en la degustación de cinco pinchos y un par de consumiciones con los que casi comimos. Muy bien, la verdad.
La sesión de tarde se inició con la última charla, El hombre sin nombre en la trilogía del dólar, que también prometía. Unir estas películas con la Filosofía no deja de alentar, en principio, cierta curiosidad. La impartió el profesor PABLO HUERGA MELCÓN, doctor en esta materia por la Universidad de Oviedo.
Comenzó mostrándonos un cuadro de VELÁZQUEZ, Mercurio y Argos (por cierto, superviviente del incendio del Alcázar de Madrid, ahora en el Museo del Prado). Obviamente los asistentes necesitábamos una explicación, sobre todo, como en mi caso, los escasamente puestos en mitología. A grandes rasgos, el dios Mercurio (Hermes para los griegos), es enviado por Júpiter (Zeus, en griego) a liquidar a Argos, que no pierde de vista a Io (lógico: con cien ojos que tenía, no se le escapaba una), convertida en vaca (¿sería la que me impedía volver la tarde anterior desde Sad Hill; casualidades), y por la que Zeus está bastante coladito. Pues bien, Mercurio-Hermes con la música de su flauta logra hacer dormir a Argos y se lo carga, llevándose a la vaca Io. VELÁZQUEZ los representa (a diferencia de RUBENS) como seres bastante humanos. El ponente nos puntualiza que Hermes es reconocible por su atuendo y abalorios: sombrero ancho y alado (el pétaso), vara de olivo con dos serpientes enroscadas (caduceo), la capa (clámide) y aunque en el cuadro no se ven, unas sandalias aladas.
Pues bien, la tesis del profesor HUERGA es que Hermes es el hombre sin nombre de la trilogía del dólar, y nos lo muestra a partir de varias evidencias: su indumentaria (bastante similar a la de Hermes en algunos aspectos) y su forma de actuar en las tres películas. Además, SERGIO LEONE, italiano, intelectual formado en la cultura clásica, casualmente, venía de trabajar en peplums (ayudante de segunda unidad en Ben Hur; ayudante de dirección de la segunda unidad, coautor del guion, y sustituto del director principal en Los últimos días de Pompeya; coguionista y director de El coloso de Rodas). Por tanto, estaba muy familiarizado con toda la parafernalia épico-mitológica.
Para demostrar su idea, nos recuerda las características de Hermes-Mercurio. Es un mensajero de los dioses, que no pertenece a un lugar concreto, sino que está en constante movimiento (es por ello el dios de los viajes). Preside todo aquello que atraviesa fronteras, haciendo posible la comunicación entre ámbitos separados. Por ello protege a viajeros, guía a las almas hacia el inframundo (es psicopompo, es decir, el que conduce las almas de los difuntos) y aparece asociado a la astucia, el engaño y el robo (también es el dios del comercio).
Las analogías con el hombre sin nombre de la trilogía parecen claras. En cuanto al aspecto físico, es un hombre joven y apuesto (vaqueros ajustados, botas camperas), con su pétaso (el sombrero), su clámide (el poncho), el caduceo (su revólver y su cigarro), sus sandalias aladas (las espuelas), su carácter es impenetrable (hermético, palabra derivada de Hermes, haciendo referencia a su incierto origen, y lo inescrutable de sus pensamientos), de andar lento, ritual, de expresión hierática (otra palabra derivada de Hermes; la forma de ser del propio actor, CLINT EASTWOOD, potenciaba esta característica). Por cierto, esa denominación de el hombre sin nombre, evoca el momento en que Odiseo-Ulises emborracha al cíclope en La Odisea, preguntándole éste por su nombre; como sabemos responde Nadie (o Ninguno), otra referencia a la película Mi nombre es ninguno, en la que como sabemos SERGIO LEONE fue productor, co-guionista y director de algunas escenas.
Yendo a las películas, en Por un puñado de dólares, aparece sin saber nadie quién es, ni de donde viene. Con astucia, restablece el orden del pueblo, devuelve a la madre con su esposo e hijo, vuelve de entre los muertos tras la paliza que le dan, ayudado por un anciano carpintero-sepulturero, utiliza los cadáveres del cementerio para engañar a los malvados, es inmortal (gracias al escudo metálico que lleva bajo su poncho). Pero es más claro en La muerte tenía un precio, cuando al final carga en un carro todos los muertos para llevarlos al otro mundo (la idea del psicopompo), no sin antes recoger las alforjas de monedas, seguramente para pagar a Caronte y poder atravesar la laguna Estigia. Del mismo modo, en El bueno, el feo y el malo, cuando Rubio está casi agonizante por el castigo que le da Tuco, de repente aparece casi espectralmente una carreta repleta de muertos (¿mandada por Zeus también?) que propiciará su salvación al lograr que el único aún vivo le diga el nombre de una tumba que guarda un botín. Tumba de un cementerio, un espacio familiar para Hermes. Además, Hermes está exento del pesado trabajo de los humanos (el mundo se divide en dos categorías, los que tiene el revólver cargado, y los que cavan; tú cavas). Al aparecer Sentencia, a Hermes no le queda otro remedio que epatarlos con un juego (recuérdese: astucia, engaño; y aquí, si hubiera podido intervenir, matemáticas, probabilidades y teoría de juegos, como ya he contado en múltiples ocasiones).
El ponente destacó también la escena en la que Rubio conforta con su cigarro los últimos momentos de un soldado moribundo, lo cubre con su guardapolvo, y a cambio, recoge su icónico poncho que ya no dejará. ¿Qué hacía allí? ¿Qué significa?, se preguntaba.
El tiempo era escaso (el autobús a Sad Hill salía en cuarto de hora), pero hubo tiempo para tres o cuatro preguntas del público. Entre ellas, yo le manifesté mi desacuerdo con que lo del poncho fuera tan surrealista como él comentaba (señalé la explicación clásica de que en realidad El bueno, el feo y el malo sería la precuela de las otras dos; por eso lo del poncho, además de cuadrar temporalmente). Por otro lado, estamos entre Texas y México, y en este último país, el poncho es bastante frecuente (aunque allí se llama jorongo). Me indicó que, en cualquier caso, para él se trata de un deus ex machina, recurso narrativo un tanto fuera de lógica.
La charla me resultó amena, instructiva y original, si bien, me dio la impresión de que, aún habiendo algunos paralelismos entre Hermes y el hombre sin nombre, algunas cosas me resultan también deus ex machina. En cualquier caso, sería una variante adaptada, ya que hay características de Hermes que no cuadran tan bien (no es un orador elocuente, no tiene nada que ver con la gimnasia, ni la música, ni tiene amores tanto con hombres como con mujeres).
Para mí fue el momento de la despedida. El Simposio tuvo aún una nueva teatralización en Sad Hill, y la proyección al aire libre de la película, a las que no asistí.
A nivel personal, de nuevo una gozada, y sobre todo, el reencuentro con amigos que, a pesar de haber pasado diez años sin vernos, nos sentimos como si nos viéramos a diario, a los que añadimos nuevos amigos, PACO (de Almería), JACKS y pareja (de Valencia), MARC (de Barcelona) e ISA (de Albacete). Unidos a OSCAR (de Bilbao) y JOAQUÍN y pareja, y yo mismo (de Pucela). Una representación de prácticamente todo el país, unidos por nuestra pasión por esta singular película, y el cine en general. Con ganas de volver a vernos ya en nuevas aventuras cinéfilas que van surgiendo en Almería, La Calahorra (Granada), y las que vengan.
Para finalizar esta larga reseña, el anuncio de EL NORTE DE CASTILLA de la película en noviembre de 1973 en el CINE EMBAJADORES, en el barrio de LAS DELICIAS. No era habitual que los cines de reestreno, cuyos recursos económicos no eran como los del centro de la ciudad, anunciaran su programación con carteles tan grandes, garantía del éxito de la película que querían remarcar, supongo. Por cierto, el complemento era un cortometraje documental (20 minutos) de PEDRO LAZAGA de 1965 a mayor gloria de los toreros ANTONIO ORDOÑEZ, DIEGO PUERTA, MONDEÑO y los HERMANOS PERALTA. Las curiosas mezclas de la época.




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