077.- Mi primer 007 (1978)
En reseñas anteriores he comentado algunas sagas que he ido siguiendo a lo largo del tiempo (Star Wars, poe ejemplo, aunque de momento sólo he hablado de la primera película) e incluso de algunas con las que con la primera entrega tuve más que suficiente (Viernes 13). Hubo otras (de las que ya hablaré), pero hoy quiero recordar las del AGENTE 007. Aprovecho para aclarar algo que algunas personas me han preguntado varias veces, aunque creo que queda claro del contexto: el año que coloco en el título de cada nueva entrada corresponde al año en que yo vi esa película, no el año en el que se estrenó, que suele aparece posteriormente a lo largo del texto.
La primera vez que oí hablar de este agente secreto, cinematográficamente hablando, creo que fue en 1973, en un reportaje de televisión. En aquel tiempo (yo tenía 8 años) en mi casa no se veía la televisión más que un poco por la tarde/noche de algunos días, y los sábados después de comer (la película de Primera Sesión) y ya por la noche, después de dar un paseo con mis padres. Lo típico de esos años. Por tanto, ese reportaje del que hablo sólo pude haberlo visto un sábado. Consultando la hemeroteca, el 25 de agosto de 1973, uno de los seis reportajes que emitió el programa Semanal Informativo (antecedente directo de Informe Semanal, dirigido por el mismo periodista, PEDRO ERQUICIA) llevaba por título James Bond. Fue un reportaje firmado por JOSÉ ANTONIO PLAZA, que se hacía eco del estreno en Londres de una nueva película del personaje creado por el escritor IAN FLEMING. Era noticia porque un nuevo actor iba a interpretar al personaje, ROGER MOORE, con el que JOSÉ ANTONIO PLAZA mantenía una entrevista en exclusiva para el programa. Recuerdo haber visto, en nuestra televisión a blanco y negro, que también aparecían escenas de acción de películas anteriores. Pero vamos que no me llamó demasiado la atención.
Aunque se desvíe un poco del asunto, mirar el periódico de aquel día me ha traído la sorpresa de que aquella tarde de 1973, disfruté en Primera Sesión de La pimpinela escarlata (The Scarlet Pimpernel, Harold Young, Reino Unido, 1934), de la que sobre todo me sorprendió su final. Como la de tantos chavales de entonces, ¡¡la de películas de aventuras y del Oeste del sábado por la tarde que nos tragamos!!
El sábado 29 de abril de 1978, asisto al CINE DELICIAS a ver el programa doble que veis en la imagen: Agente 007 contra el Dr. No (Dr. No, Terence Young, Reino Unido, 1962) y Tres forajidos y un pistolero (The Spikes Gang, Richard Fleischer, EE. UU., 1974).
Aquel primer encuentro con el célebre agente me entretuvo, si bien no recuerdo que me dejara el mismo buen sabor de boca que otras muchas películas. Quizá no estaba aún preparado para seguir su argumento, o captar los dobles sentidos de los diálogos. Lo que no voy a negar es que estuve encantado con la aparición y presencia de una de las actrices que, a día de hoy no sé explicar por qué, más me gustaba: URSULA ANDRESS. Independientemente de su icónica aparición saliendo del agua, del tan, para mí, sobrevalorado bikini blanco, de su actuación, que vista con mis actuales ojos, me parece bastante limitada, etc. El caso es que por algo que no recuerdo, me resultaba atractiva en aquellos años. No le debió gustar lo mismo al creador de las novelas, IAN FLEMING, que la definió como “la parte trasera de una Venus de Boticelli”.
No era la primera película que veía de ella tampoco. Anteriormente, en la misma sala, la había visto en la payasada Las tribulaciones de un chino en China (Les tribulations d'un chinois en Chine, Philippe de Broca, Francia/Italia, 1965), película que, por cierto, no he logrado volver a ver jamás, ni siquiera en DVD. Pero en la que había quedado realmente impresionado (sobre todo con el final, típico de la Hammer) fue en La diosa de fuego (She, Robert Day, Reino Unido, 1965), que había visto por televisión, en blanco y negro, de nuevo en una Sesión de tarde de los sábados, un año antes, el 5 de febrero de 1977.
Con licencia para matar
Y, por supuesto, otros muchos agentes secretos que había en series de televisión. Pero, 007 sonaba distinto, más para mayores, no en vano, la calificación de sus películas aquellos años no eran toleradas. Eso le confería un mayor interés por ir a verlo al cine.
Tal y como hemos indicado un poco más arriba, esta película se estrena en 1962. La estética, vestuario, color, efectos, argumento, etc. son propios por tanto de los años sesenta del siglo pasado. Al verla en 1978, casi ya en los ochenta, evidentemente muchos de estos detalles resultaban ya un poco camp (las novelas eran de diez años antes, de los cincuenta, si bien, los guiones de las películas se fueron rehaciendo, de modo que prácticamente de las novelas originales se mantenían poco más que los personajes). Esa es una de las características de todas las sagas del cine, que se han ido “repintando” al gusto de cada época. Eso pasa incluso en películas de ciencia ficción: la estética de las primeras películas de Star Wars es muy diferente de las actuales, por ejemplo, aunque mantengan algunos detalles, pero se les pasa un barniz que atraiga al público (no olvidemos que finalmente todo esto sólo busca vender entradas e interesar a los espectadores de cada época; lo artístico, fidelidad a los originales, etc., son para otro tipo de películas de otro tipo de directores, no para estos “entretenimientos”, que en el fondo son lo que son, y no se les deben buscar mayores profundidades).
Así, incluso cuando la vi en pantalla grande, era bastante lamentable el fondo proyectado de las persecuciones en coche, o ese cambio de velocidad de reproducción para dar sensación de mayor velocidad a su vez de los vehículos. El que las haya visto, sabrá a que me refiero. Abstrayéndonos de ese tipo de “pequeños detalles”, que diría alguien que se ofenda por hablar de la forma y no del fondo, el argumento me resultó tan sumamente rocambolesco (todo se va complicando cada vez más, pasa en todas las películas de acción y aventura) que acaba siendo inverosímil del todo (amplificándose en posteriores entregas; hay que dar al espectador cada vez más y más), con tal cantidad de personajes que ni sabes quién son ni que pintan, de manera que, sabiendo que al final nuestro héroe va a triunfar, todas las complicaciones que van surgiendo nos la pelan. La típica solución del “séptimo de caballería” de las películas antiguas, o las más contemporáneas de Misión imposible. En suma, no nos creemos nada de nada, porque el protagonista en un súper héroe tipo Marvel, y la trama se ha liado tanto que su solución, como es imposible, es una gilipollez.
Ante este panorama, lo más salvable de este tipo de películas (que no digo que no lo pasemos bien, que sí, que es divertido) son los escasos aspectos reales que aparecen: las frases ingeniosas de Bond, los artilugios de nuevas tecnologías, la belleza de las chicas y cómo seducirlas, la personalidad de los villanos, las bromas con doble sentido, … En esta primera entrega (en realidad hubo antes una adaptación para televisión que puede verse aquí), era inquietante la tarántula que le dejaban a Bond en su cama, salvo que, las tarántulas son muy dóciles y no son mortales para el ser humano (SEAN CONNERY tuvo que ser doblado en esta escena porque tenía fobia a las arañas). También sorprendía que dejaran completamente desnudos a los protagonistas para eliminarles la radiación, y agudizábamos la vista para ver si atisbábamos a URSULA ANDRESS, pero no: viste un traje de baño color carne. La caracterización de JOSEPH WISEMAN como Dr. No está seguramente entre lo más destacado (magnífico secundario, siempre en papeles desquiciados, con una carrera primero en cine y después en televisión realmente impresionante).
De Bond-CONNERY vi en pantalla grande alguna más (ya lo contaré otro día), pero con el que más coincidí en salas fue con Bond-MOORE (hasta cuatro títulos, y un par de ellos en riguroso estreno). Merece reseña aparte, por no alargar ésta demasiado.
Ordeñar la teta de la vaca
Como sucede a todo aquello que tiene cierto éxito, surgieron secuelas, precuelas (de la misma productora) y, sobre todo, sucedáneos de las más variopintas nacionalidades, algunas serias, otras paródicas, incluso el verdadero autor del personaje IAN FLEMING, acabó redactando nuevas novelas pensando más en la personificación cinematográfica que en el original.
Seguramente la caricatura más divertida de la línea de 007 es el agente Derek Flint (interpretado en dos películas por JAMES COBURN), la respuesta yanki a Bond. Ambos tienen muchas semejanzas (habilidades sobrehumanas, maestros en el combate, el espionaje y la seducción, usan gadgets de alta tecnología, disfrutan del lujo, la buena vida y visten con extrema elegancia, y les son encomendados misiones internacionales porque son los únicos capaces de detener crisis globales catastróficas), pero también diferencias (frente al patriotismo de Bond, Flint es pacifista y hedonista; Flint pasa de obedecer a sus superiores, es anárquico e independiente, le tienen que rogar que colabore; también rodeado de bellezas impresionantes, sin embargo su comportamiento hacia ellas es respetuoso y cortés; tiene habilidades adicionales a las puramente físicas: domina 45 idiomas, se controla el ritmo cardíaco, practica yoga, es experto en esgrima y kárate). En definitiva, una vuelta de tuerca hacia la sátira cómica, que aún sería superada (en cuanto a lo absurdo) por Austin Powers. Su trayectoria cinematográfica fue en ambos casos mucho más breve: tres películas en ambos casos. Pero también está Matt Helm (DEAN MARTIN en el cine y ANTHONY FRANCIOSA en televisión), Napoleon Solo (ROBERT VAUGHN, serie de televisión), James Tont (la versión italiana; LANDO BUZZANCA inicialmente, después varios, entre ellos, FABRIZIO FONTANA), Harry Palmer (MICHAEL CAINE), Johnny English (ROWAN ATKINSON), en fin, la lista es bastante larga (¿recuerdas alguno español? Que los hay, ja ja ja).
Trayectoria en nuestra ciudad
Su impacto en nuestra ciudad no fue demasiado destacable, ya que en una semana (viernes 7 de junio), pasó el CINE REX (sí que correspondía a la misma empresa, pero el “prestigio” de esta sala era claramente menor, casi como si fuera de barrio por mucho que estuviera en el Paseo de Zorrilla). Las críticas que se hicieron en los periódicos de nuestra ciudad no fueron demasiado “espléndidas”: en EL NORTE DE CASTILLA, ANTONIO HERNÁNDEZ HIGUERA, diferenciaba dos partes muy diferentes, una con estrecha relación con las películas de espionaje, con situaciones un tanto fantásticas, pero bien resueltas y entretenidas, y una segunda espectacular, pero con una conclusión de novela rosa. Para J. J. RODERO, en el diario LIBERTAD, la cinta es una burda imitación de otras, como podéis leer en su crónica del 1 de junio de 1963:
¡¡Y eso que, vistas las películas posteriores de la saga, los críticos colocan ésta entre las tres mejores!!
Sin haber estado allí una semana, el jueves 13 de junio pasó al CINE LAFUENTE en programa doble (misma empresa que las salas anteriores) junto a ¡A mí la Legión! (Juan de Orduña, España, 1942). ¡¡Habría que haber estado allí para comprobar cuál de las dos gustó más a los espectadores de aquel programa!! Menudo contraste: una con abundancia de sugerentes féminas en glorioso technicolor, y la otra con apenas una actriz que apenas aparece unos minutos, en sobrio blanco y negro, y sin meternos en sus ideologías (parecidas, por cierto).
Otras cinco entregas del agente habría hasta 1971, con una Bondmanía creciente a nivel internacional, de modo que en 1974 se restrena, con una censura y una iglesia católica más relajada en asuntos cinematográficos, con lo que lo que en 1963 era “mayores de 18 años” y “3R, mayores con reparos”, ahora pasa a ser simplemente para mayores de 14 años. En nuestra ciudad, ahora la recoge el circuito FERNÁNDEZ ARANGO programándola en el TEATRO CALDERÓN el jueves 22 de mayo de 1975, y tal y como pasó en su estreno, pasando después el 10 de abril de 1976 al TEATRO CAPITOL (misma empresa), para finalmente seguir la peregrinación habitual en nuestra ciudad por los diferentes barrios: CINE MATALLANA, CINE EMBAJADORES, CASTILLA, etc. Como comenté al inicio, en el CINE DELICIAS estuvo del jueves 27 al domingo 30 de abril de 1978.
Por cierto, el cartel del restreno, el que recuerdo como si fuera hoy mismo en el CINE DELICIAS, fue éste (con un estilo ya más de los setenta que de los sesenta):










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