078.- El bueno, el feo y el malo (III) (1966 – 1979 – 1985 – 2016 – 2018 – 2026)

 

            Hace diez años (2016) se conmemoraba el quincuagésimo aniversario del estreno de esta gran película, y en estas dos reseñas (36 y 38) comencé a comentar tanto mis recuerdos de cuando la vi por primera vez, como de lo acontecido en el Simposio que se organizó aquel verano en Salas de los Infantes (Burgos), respectivamente. Diez años después, en el mismo lugar, con interesantes novedades, va a tener lugar un nuevo evento del 23 al 26 de julio, al que nuevamente asistiré. En este enlace podéis consultar el programa completo que incluye visitas a los escenarios del rodaje, conferencias, exposiciones, conciertos y proyecciones.

            Previamente, terminemos con un pequeño resumen lo que deparó aquel 50 Aniversario.

            Enlazando con la anterior reseña, tras la conferencia de PETER J. HANLEY (que volverá este año con nuevas perspectivas de la película y la recuperación de una escena descartada y perdida de la película), la tarde del sábado 23 se completaba con la conferencia Érase una vez en España, de Sir CHRISTOPHER FRAYLING, amigo personal y biógrafo de SERGIO LEONE. Su libro Sergio Leone: Algo que ver con la muerte, editado en español en 2002, es una auténtica gozada tanto por el análisis riguroso del cine de director italiano como por los innumerables datos e informaciones sobre cada una de sus películas. Y además escrito con una claridad y una sencillez realmente notables (quien haya leído un par de estudios de críticos de cine, podrá comprobar que en ocasiones no hay quien los entienda, como si cuanto más enrevesado, fuera más eminente). Posteriormente ha publicado Once upon a time in the West: Shooting a masterpiece (2019), extenso análisis de la película Hasta que llegó su hora (1968), del que por el momento no hay edición en español.

       La charla fue realmente espectacular. Admirable de principio a fin, y admirable el propio FRAYLING, que lejos de mostrarse “importante” (y realmente lo es), charló sin problema con todo el mundo, con una cercanía y amabilidad realmente destacables, se hizo fotos con todo el que quiso, atendiéndonos cortés y educadamente. En mi caso, me desveló algún momento en el que se pueden intuir matemáticas en La muerte tenía un precio (aparte de la evidente escena final en la que un sencillo cálculo hace caer a EASTWOOD de que algún enemigo aún se encontraba vivo y amenazante).

            Gran parte de su intervención se centró en explicar las diferencias entre el western norteamericano y el europeo. Los primeros son la idealización de un mito, mientras que los segundos aparecen como la visión del mito sobre el mito. Son por tanto cine sobre cine, y no sobre el mundo real. En las películas americanas los personajes se valoran por lo que son, mientras que en las versiones italo-españolas se juzgan por cómo visten, de ahí que el vestuario de éstas esté muy estudiado y planificado. Por ejemplo, la indumentaria de CLINT EASTWOOD en estas películas rompe completamente con el utilizado en las películas norteamericanas (compárese con su aspecto en la serie de televisión Rawhide que acaba de protagonizar; por cierto, el poncho de la trilogía, no era marrón, sino verde: los filtros de la restauración lo han oscurecido y da el aspecto marrón).

            El aspecto de los otros dos protagonistas también fue completamente rediseñado: LEE VAN CLEEF pasó de ser un actor de reparto de una sola frase a un malvado destacable, y ELI WALLACH, actor teatral del Actor´s Studio a un pícaro simpático, pero poco recomendable (papel con cierta semejanza a los que había protagonizado en La conquista del Oeste y Los siete magníficos). También habló de algunos problemas con la censura en el estreno en Roma (excesiva violencia en algunas escenas para la época), y de la tardanza en estrenarse en los EE. UU. (prácticamente se estrenó toda la trilogía a la vez; AKIRA KUROSAWA demandó a LEONE porque consideraba que Por un puñado de dólares se parecía “demasiado” a su Mercenario (Yojimbo, 1961). Hasta que no se resolvió el pleito (pagando), no se pudieron estrenar allí).

            FRAYLING habló también de la relación SERGIO LEONEENNIO MORRICONECARLO SIMI (realizador – músico – diseñador de vestuario y escenarios), los tres ejes vertebradores de la trilogía, comentó el significado del trielo final en un cementerio (un coliseo circular en el que los espectadores en este caso son los muertos, que se hacen presentes gracias a la banda sonora que en determinados momentos parecen escucharse sus carcajadas), comentó la magnífica escena de El éxtasis del oro, de difícil realización técnica, y pudimos ver unas escenas inéditas hasta aquel día de descartes de Por un puñado de dólares, en las que CLINT EASTWOOD se cabrea porque se enreda con el poncho y es incapaz de meter la pistola en la cartuchera, y a GIAN Mª VOLONTÉ se le encasquilla el rifle (recuérdese el dramático duelo al final de la película) y ambos acaban partiéndose de risa. Paradójico para lo que la escena representa, pero ¡¡esto es cine, amigos!!

            La tarde finalizó con un homenaje a EUGENIO ALABISO, montador de la película, un hombre entrañable, que agradeció el interés por su trabajo. No hablaba ni papa de español, pero con su buen humor, y la ayuda de CARLOS AGUILAR haciendo de traductor, acabábamos entendiéndonos con él perfectamente. Entre las anécdotas que contó, indicó que siempre le preguntan por la mejor escena de la película. Según su opinión, cuando Tuco, tras dar vueltas y vueltas al círculo sonando El éxtasis del oro, se para repentinamente al haber encontrado la tumba que buscaba. Esa escena porque se rodó muy poco material para ese momento, y tuvo que ingeniárselas para montarla. También comentó que LEONE estaba muy nervioso antes de ver cómo había quedado la escena completa, dando vueltas arriba y abajo por el pasillo de los estudios de montaje, moviendo constantemente unas llaves en su bolsillo. Después de mostrársela y verla, simplemente se dirigió a él y le dijo: Gracias.

Último día

            El día siguiente comenzó con una mesa redonda con la presencia de algunos de los figurantes o encargados de atrezzo del pueblo y alrededores que aún viven y participaron en la película, que contaron muchas anécdotas, sobre todo sobre los tres actores principales y sobre el sueldo que percibieron por participar, que a algunos les arregló más de una historia teniendo en cuenta lo que se ganaba en aquella época en España. Especial expectación causó (lo han entrevistado muchas veces por televisión) DOMINGO CONTRERAS, natural de Salas de los Infantes, que interpretó una de las escenas más icónicas de la película, tocando la armónica mientras le dan una paliza a Tuco, con solo 19 años (pero era el único que sabía tocar la armónica). SERGIO LEONE, “muy serio y exigente”, le pidió que llorara mientras tocaba la armónica. “Como no lloraba me echaron unas gotas que te hacen llorar, aunque no quieras”, contó entre risas, “en el fondo yo tenía que interpretar, no tocar, que para eso ya estaba el tocadiscos”.

            DOMINGO se hizo sacerdote y estuvo recorriendo los pueblos de la zona durante muchos años. Después estuvo de misionero en Ecuador, hasta que volvió a su tierra. Los figurantes ganaban 300 pesetas al día, pero DOMINGO, hábil negociador, insistió en que siendo músicos las salas de fiestas les pagaban a 2000 pesetas la noche. Como no cedían, DOMINGO y el resto de personas que tocaban un instrumento, decidieron irse. Al final, les pagaron 4000 pesetas por su trabajo que a él le sirvieron para comprarse una enciclopedia y la matrícula del curso siguiente. Contó también que rechazaron a uno que tocaba el tambor porque estaba gordo, y claro, en un campo de concentración, no parecía apropiado porque no tenía aspecto de pasar hambre.

            Participar de figurante supuso a otro de los presentes poderse comprar una bicicleta que le ayudó bastante en su vida cotidiana. Respecto a los actores, indicaron que CLINT EASTWOOD apenas hizo vida con la gente del pueblo, de hecho se alojaba en Burgos y cada vez que podía se iba a jugar al golf. Se levantaba sobre la siete de la mañana y salía solo a correr monte arriba monte abajo, lo que chocaba bastante a los lugareños que no entendían su proceder (en los años sesenta no se estilaba mucho el footing por aquellas zonas); sin embargo, LEE VAN CLEEF y ELI WALLACH se alojaban en Salas de los Infantes, salían a tomar vinos con la gente del pueblo, y en particular la esposa de WALLACH, la actriz ANNE JACKSON, destacó por su simpatía con todo el mundo.

            A continuación, el crítico y escritor ANGEL GARCÍA ROMERO nos ofreció una magnífica conferencia sobre La música de Ennio Morricone en los westerns de Sergio Leone. Tras una breve biografía del músico, el ponente explicó cómo llegó a la composición de una de las bandas sonoras más rompedoras de la historia del cine. Para ello, habida cuenta de la heterogeneidad del público, seguramente desconocedor de la trayectoria musical de las bandas sonoras de los westerns, hizo un recordatorio de los hitos fundamentales desde El nacimiento de una nación (D.W. Griffith, EE. UU., 1915), acompañando cada explicación con las audiciones correspondientes. Repasamos autores esenciales como DIMITRI TIOMKIN (primera balada cantada en Solo ante el peligro (Fred Zinnemann, 1952), VICTOR YOUNG, AARON COPLAND, JEROME MOROSS, ELMER BERNSTEIN, etc.

            Aceptando a MORRICONE a regañadientes (LEONE deseaba volver a trabajar con ANGELO FRANCESCO LAVAGNINO, autor de la banda sonora de El coloso de Rodas (1961)), lo que le ofrece no le gusta nada. Lejos de amedrentarse, MORRICONE le pide explicaciones sobre lo que desea exactamente. El realizador le explica que desea una melodía intimidante, melancólica, al estilo de la canción del Degüello de Río Bravo (Howard Hawks, 1959) (posteriormente reutilizada en El Álamo (John Wayne, 1960)), que no puede utilizar porque no era una canción popular, como se decía, sino de TIOMKIN. Éste había adaptado un toque de trompeta real utilizado durante el asedio del Álamo.

            Con solo dos días de plazo para proponer algo que interesara a LEONE, MORRICONE recuerda la canción Pastures of Plenty de WOODY GUTHRIE (escuchar a través del enlace) y el arreglo que él mismo hizo para PETER TEVIS. Si la escuchas, en efecto, es básicamente pate de la banda sonora de Por un puñado de dólares, sustituyendo la voz del cantante por un silbido y añadiendo sonidos en aquel momento impensables para una melodía de una película, como campanas, disparos, látigos, yunques, el sonido de una fusta, etc. Así logró una banda sonora inédita hasta ese momento (TIOMKIN utilizó también algún sonido de objetos cotidianos, pero no tan abundantemente). Con cada nueva banda sonora, MORRICONE fue perfeccionando estas maneras, componiendo finalmente auténticas sinfonías tan espectaculares como hemos podido ver interpretadas por grandes orquestas en enormes auditorios. Sin contar otro tipo de trabajos MORRICONE ha creado más de 500 bandas sonoras distintas, un récord que por ahora nadie ha superado.

            Como curiosidad final, por si el lector no se ha percatado, en El bueno, el feo y el malo, cada protagonista tiene su propio tema sonoro que define además su personalidad, de modo que si uno ve la película atendiendo exclusivamente a la banda sonora, puede identificar perfectamente quién está próximo a aparecer: para El bueno es un pífano (flauta travesera pequeña) o una flauta dulce; para El malo se reservan acordes distorsionados de guitarra eléctrica o una ocarina; y finalmente, El feo es caracterizado por sonidos delirantes mostrando su carácter demencial. A todo ello se le une el tema principal, que representa el aullido de un coyote, un animal carroñero, como cada uno de los tres personajes, cada uno a su manera. En este pequeño vídeo puedes escuchar estas diferencias. Aunque lo que voy contando no son más que pinceladas sueltas de aquí y allá, es evidente que estamos ante una película y un montaje complejos, muy meditados hasta en sus más pequeños detalles, lejos de una producción tiros y vaqueros como muchas veces se nos ha hecho pensar.

          La mañana terminó con una mesa redonda en la que participaron JUANEN PÉREZ MIRANDA (integrante del colectivo Almeriacine, que nos habló de lo interesante de explotar turísticamente los lugares donde se hayan rodado películas, y su rentabilidad como ya han experimentado muchos países; pero obviamente hay que cuidar estos espacios y ofrecer algo interesante para atraer al aficionado), ANITA HAAS (autora del libro Eli Wallach. Vitalidad y picardía, que nos refirió diferentes anécdotas sobre el actor y su extrovertido carácter) y ANSELMO NÚÑEZ MARQUÉS (autor de uno de los libros más interesantes publicados en España sobre el género del euro western, el de la imagen; nos regaló algunas escenas de películas posteriores a El bueno, el feo y el malo, que han “homenajeado” muchas de sus escenas, sobre todo evidentemente, el enfrentamiento final, algunas tan sorprendentes como El bueno, el malo y el raro (Kim Jee-woon, Corea del Sur, 2008); imagen a continuación)

 

            Aunque yo lo dejé ahí, la tarde y la noche continuó, con un concierto vermú western, una vuelta al cementerio de Sad Hill con una celebración popular, una representación teatral, otros dos conciertos y la proyección al aire libre de la película en pantalla grande al lado mismo del lugar donde se rodaron las escenas finales. A pesar de ser julio, los que estuvieron no hicieron ascos a mantas y ropa de abrigo, bajo un espléndido firmamento estrellado. Previamente a la proyección recibieron una inesperada sorpresa: tres mensajes grabados de ENNIO MORRICONE, JAMES HETFIELD (vocalista y cofundador de Metallica, célebre banda de heavy metal, que inicia sus conciertos con eltema El éxtasis del oro de la película) y el mismísimo CLINT EASTWOOD. Los tres agradecieron la celebración del evento, disculparon su ausencia y contaron alguna anécdota inédita para la ocasión.

            Como sin duda sabréis, posteriormente se rodó el documental Desenterrando Sad Hill (Guillermo de Oliveira, España, 2018), en cuyo tráiler se pueden ver escenas de algunos de los momentos que vivimos en aquel aniversario.

            Otra interesante reseña de aquel certamen puede leerse en esta dirección, escrita por OSCAR SALAZAR, con más datos e imágenes.

Además del domingo de 1979 indicado en la primera reseña en el TEATRO CARRIÓN, la disfruté por segunda vez en pantalla grande el 2 de agosto de 1985 en el CINE DELICIAS.  En ambos casos, la versión comercial en la que faltaban casi cuarenta minutos (todas las escenas en las que El Rubio y Tuco se deshacen de la banda de Sentencia, por ejemplo, o una versión muy reducida de la voladura del puente de Langstone, entre otras secuencias eliminadas).  Por fin completa, tal y como su director la concibió, en pantalla grande, versión original, con sus espléndidos 174 minutos, la pude disfrutar en el 55 Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid, en 2018, dentro del ciclo Literatura y Western: Spaghetti Western, a las 19:30 (salimos a las 22:30, habiendo quedado cerrados en el AULA MERGELINA ya que el personal de administración y servicios de la Universidad acababa su labor en torno a las 21:00). ¿Cuándo será la próxima?


 

 

 

 

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